Los conductores exigieron mano dura contra la casta política corrupta, proponiendo confiscar bienes a ladrones como Cristina Fernández de Kirchner, Adorni y otros presidentes desde La Rúa hasta Menem para devolver el dinero al pueblo.
Denunciaron la falta de ficha limpia en la política argentina, afirmando que políticos como el intendente de Moreno o el de Merlo son chorros, y que las causas judiciales se arreglan entre ellos sin avanzar.
Criticaron las internas políticas infantiles en Luján y la necesidad de refundar el país con gabinetes de gente honesta, invalidando a los 70 mil funcionarios por robo sistemático.