La policía allanó la clínica Santa Marta en Villa Ballester y halló cinco fetos en bolsas rojas en los fondos del establecimiento, en el marco de la búsqueda de una niña de 12 años embarazada de 32 semanas proveniente de Monte Quemado, Santiago del Estero, a 1.400 kilómetros de Buenos Aires.
La menor, violada hace ocho meses por dos personas buscadas por la justicia santiagueña, viajó con su madre supuestamente asistida por la Fundación Sigesar, que pagó el traslado y estadía para un aborto o extracción del bebé. Fuentes revelaron que el director de la clínica negó inicialmente la presencia de madre e hija, pero las encontraron allí, y la madre ignora qué pasó con el bebé.
Expertos judiciales como Víctor Barone destacan que el aborto legal es hasta 14 semanas, y a 32 semanas se trata de un bebé viable con pulmones casi desarrollados. Intervienen la UFI de San Martín, justicia federal con doctores Culotta y Stark, y santiagueños por trata de personas y posible homicidio si autopsias confirman oxígeno en fetos formados.
La clínica permanece abierta pese al escándalo, y la fundación emitió un comunicado defendiendo legalidad de prácticas, alegando filtración irregular de información por violencia sexual. Periodistas en vivo cuestionan rol de fundación con menores sin tutores y mienten del director.