La médica Carolina, neonatóloga e intensivista, relató la negligencia en la Clínica Santa María donde internaron a su padre diabético y con cáncer: no le midieron glucemias, usaron antibióticos inadecuados, tomaron cultivos sin técnica estéril y le amputaron un pie antes de que ella lo retirara para salvarlo en otro hospital.
La obstetra Jael Ojuel explicó el procedimiento para abortos legales en embarazos avanzados por violación: se administra medicación intrauterina para detener el corazón del feto y causar contracciones fuertes, asegurando que nazca muerto y no sea considerado asesinato, ya que si nace vivo es una persona. Estos fármacos arriesgan la vida de la madre por hipertonía uterina.
La clínica alquila quirófanos a la Fundación Gigesar, que deriva víctimas de abuso para interrupciones de embarazos a término sin notificar a la fiscalía. En el allanamiento hallaron 8 fetos desmembrados. Se investiga posible trata de personas y venta de bebés, con la niña de 12 años de Monte Quemado, Salta, abusada por primos prófugos, trasladada con su madre analfabeta.
Carolina, como neonatóloga, aclaró que no participa en abortos porque debe reanimar a los bebés si nacen vivos, y cuestionó la vulnerabilidad materna por adicciones y pobreza, donde bebés nacen con abstinencia pero no reciben ayuda social posterior.