Juan vive hace dos años y medio en situación de calle frente al hospital Ramos Mejía en Buenos Aires, perdido la cuenta del tiempo, y cuenta que antes tenía trabajos estables de albañilería y pintura por un o dos años, pero ahora solo tres o cuatro meses seguidos.
Duerme con compañeros que se ayudan mutuamente, sin familia cercana ni hijos, y tramitó dos años y medio una pensión no contributiva en provincia que nunca salió, ahora imposible con la nueva ley.