Un joven de 31 años, docente y desarrollador de videojuegos, ingresó al hotel donde se hospedaba Donald Trump con una escopeta, pistola y cuchillos, dejando un manifiesto donde lo tildaba de violador y rechazaba mancharse las manos de sangre.
El atacante escribió sobre vivir bajo el mando de un violador, refiriéndose presuntamente a Trump, quien lo describió como una persona con profundo odio cristiano no en sus cabales.
El incidente generó tensión y completó una serie de fallas de seguridad en eventos del expresidente estadounidense.