Israel construyó un río artificial de más de 130 kilómetros en pleno desierto, transformando territorio árido en fuente de vida e impulsando la agricultura.
El Sistema Nacional de Transporte de Agua, una hazaña de ingeniería hidráulica del siglo XX, redefinió el acceso al agua escaso en Medio Oriente y marcó un antes y después en desarrollo económico, agrícola y social.
Considerado orgullo nacional y modelo para países con crisis hídrica, demuestra cómo la tecnología sirve al bienestar en territorios hostiles.