El director de la Agencia Internacional de Energía Atómica definió como contundente el estado actual de Chernobyl durante su paso por Viena, donde enfatizó que el sitio representa una misión vigente y crítica especialmente en tiempos de conflicto armado.
La preocupación por la planta nuclear ucraniana llegó hasta la plaza de San Pedro, donde el Papa León advirtió sobre los riesgos del uso desmedido de la tecnología y la ambición humana en contextos de guerra, confiando en la misericordia de Dios para las víctimas y pidiendo discernimiento en los niveles decisionales.
Cuatro décadas después de la tragedia, la paz en Chernobyl sigue pendiente, transformada de un error técnico soviético en rehén de la geopolítica moderna, con la seguridad nuclear como batalla diaria.
El conductor reflexionó sobre la impactante cercanía al sarcófago y criticó los ataques con misiles y drones rusos, mencionando también plantas como Zaporiyia, Bashir e Irán, cuestionando si el mundo ha aprendido la lección.