La justicia sigue la ruta del dinero en efectivo como principal eje de la causa por enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni, centrada en las dos cajas de seguridad no declaradas de su esposa Betina Anceletti en el Banco Galicia.
El fiscal Gerardo Pollicita solicitó nómina de autorizados y registros fílmicos para rastrear ingresos y egresos, similar a videos de la familia Novelli en la causa Libra. Anceletti, coach ontológica sin cargo público, mantiene contratos con empresas estatales bajo escrutinio.
Adorni acumula deudas en negro: pagó 30 mil dólares y debe 200 mil por propiedades en Caballito, country Indio Cuauh y departamento en Miró valuado en 345 mil dólares pero comprado por 230 mil más 65 mil en obras. Incluye crédito hipotecario de 100 mil dólares con intereses al 11% anual, prestamistas como Graciela Molina Cancio y Victoria Cancio.
En el Congreso, Adorni evitará responder sobre la causa invocando la investigación judicial, según anticipan panelistas.