Ezequiel Ferrer, exmúsico de Ulises Bueno, demanda por indemnización tras 16 años de trabajo informal desde los 17 años, donde tocaba la quira en giras de cuarteto sin contrato ni aportes.
Ferrer sufrió pre-infartos, depresión y ataques de pánico, pero la banda no lo pagó durante ausencias por salud ni lo blanqueó pese a pedidos; le ofrecieron solo 15 millones de pesos, cifra rechazada. Relación pasó de amistad cercana, con ensayos en casa de Ferrer, a abandono en pandemia, dejándolo sin ingresos.
Panel discute pagos bajos por shows (un baile por tres), robos pasados en casa de Bueno (cajas de zapatos con efectivo) y acusaciones a empleados como "camas". Ferrer insinúa cambios en Bueno por la plata y violencia en su entorno, como cabezazo a ex-pareja Melissa Ferraris.
Bueno cobra hasta 100 millones por show, pero músicos ganan poco; Ferrer teme represalias por hablar y cuida a padres con ACV.