Los países de la OTAN en Europa registraron aumentos importantes en gasto militar durante 2025, impulsados por la guerra en Ucrania y el distanciamiento de Estados Unidos en seguridad europea.
España incrementó su gasto un 50% respecto a 2024, principalmente en equipamiento, superando por primera vez desde 1994 el 2% del PIB exigido por la OTAN. Alemania, cuarto país mundial en gasto militar, elevó su presupuesto casi un 25%.
Se acumulan once años consecutivos de incrementos globales en defensa, con la mayor carga sobre el PIB mundial desde 2009, priorizando la seguridad en un panorama inestable.