La policía allanó la clínica Santa María en Hurlingham por el aborto tardío legal de una nena de 12 años violada, donde hallaron ocho fetos en bolsas, historias clínicas y presuntos restos humanos. La menor, proveniente de un pueblo rural de Santiago del Estero, pasó por dos clínicas en esa provincia que se negaron por objeción de conciencia; una fundación de Palermo pagó los pasajes para la intervención en Buenos Aires.
La familia creía que la nena iba a parir y esperaba al bebé, pero la madre decidió el aborto sin informarles; la menor lloraba sin saber qué le harían. Panelistas debaten la desesperación de la madre, la vulnerabilidad del hogar humilde y la doble victimización de la nena, ultrajada primero por el violador y luego por el procedimiento.
En nota exclusiva, el periodista Gustavo revela que dos primos de 25 y 28 años, familiares del padre y la madre, son los acusados de abusar sexualmente a la nena; ambos están prófugos. La denuncia se hizo semanas atrás en paralelo al traslado; fiscales investigan si la madre supo tarde del embarazo y sospechan de la ONG por posible trata para adopción clandestina.
La clínica realizó tres abortos el viernes, uno de la menor; buscan ADN del feto para identificar al violador. No hay delito en la clínica por ahora, pero citarán a médicos y asistentes sociales; la nena necesita contención psicológica de por vida según panelistas indignados.