Una banda armada irrumpió en una logística de Valentina Encina haciéndose pasar por policías con chalecos y uniformes similares, reduciendo a 10 personas.
Se llevaron 20 millones en cajas de seguridad, revisaron teléfonos, mochilas y bolsillos de empleados, vigilando el depósito y oficinas durante el asalto entre las 5 y 7 de la mañana.
Los ladrones se comunicaban entre sí para evitar ingresos, actuando con precisión antes de huir.