Un hombre llamado Cole Thomas Allen, de 31 años oriundo de California, ingresó armado a un hotel en Washington durante una cena con Donald Trump, su esposa Melania, el vicepresidente y altos funcionarios, generando pánico y evacuación bajo las mesas tras oírse disparos.
El agresor fue detenido tras intercambio de tiros con agentes, sin ingresar al salón principal; Allen comparecerá hoy en un tribunal federal por cargos como asalto armado a un agente federal y uso de arma de fuego en delito. Fallos en protocolos de seguridad, como falta de controles en el hotel con huéspedes y arcos detectores insuficientes, generan cuestionamientos pese a ser el cuarto atentado contra Trump.
Entrevistados como Guillermo Hidiar y Juan Belicó destacan brechas en anillos de seguridad, relajación de controles por guerra y polarización política en EE.UU., con un 85% viendo aumento de violencia política según estudio del Instituto Pew. Trump minimiza el incidente, naturalizándolo y reivindicando su proyecto de salón de baile en la Casa Blanca para mayor seguridad.
Panelistas debaten hipótesis conspirativas de autoatentado, fallas del Servicio Secreto pese a presencia de FBI, CIA y policía, y comparan con historia de atentados presidenciales como los de Gerald Ford. Analista de seguridad Juan Carlos Ozarán critica relajación inexplicable de protocolos en contexto bélico.