Un coche bomba explotó en la madrugada frente a una comisaría en las afueras de Belfast, capital de Irlanda del Norte, calcinando el vehículo sin causar víctimas.
El explosivo buscaba matar policías; Michelle O'Neill condenó el acto sin visión ni apoyo social, mientras unionistas probritánicos apuntan a disidentes republicanos.
Similar incidente en marzo falló; Gavin Robinson exige peso de la ley si es republicanos.