Cuatro delincuentes en un auto robado balearon en el abdomen a Agustín Rivero, un estudiante de 21 años, en la calle Erickson de Temperley, solo para robarle su mochila y celular.
El joven volvía de la facultad cuando los ladrones, que venían de robar en Quilmes, le dispararon a quemarropa pese a que entregó sus pertenencias y se corrió. Vecinos lo asistieron y entró a una casa, pero se desangró hasta llegar al hospital La Mesa, donde murió.
El barrio está conmocionado porque el padre lo esperaba a pocas cuadras. Los conductores no se resistió, pero igual lo mataron. El conurbano arde con inseguridad y piden que se tome en serio o seguirán muriendo inocentes.
Imágenes muestran los últimos segundos de vida del pibe con ganas de estudiar, asesinado en un segundo por esta lacra.