La abogada Carolina relató cómo venció frustraciones y depresión por falta de prosperidad económica pese a su profesión. Como meritoria en tribunales sin sueldo fijo, sintió que sus años de estudio fueron en vano y cayó en angustia.
Participando en reuniones los lunes en la Iglesia Universal, encontró paz y conquistó su oficina propia en zona céntrica, clientes vía redes sociales y prosperidad económica. Ahora busca matrícula de escribana con fe en Dios.
Sus colegas en relación de dependencia no entienden su éxito y ella lo atribuye a Dios. Sus consejos: buscar el Espíritu Santo, asistir los lunes y confiar en Dios para vencer batallas profesionales.