Franco Colapinto protagonizó una exhibición histórica de Fórmula 1 en Palermo con 600 mil espectadores, marcando el nacimiento de un nuevo ídolo argentino.
Familias viajaron desde todo el país, niños disfrazados de pilotos; Colapinto pidió a autoridades incluir Argentina en calendario F1 pese a remodelación del autódromo Gálvez.
Se exhibieron réplicas como Mercedes de Fangio y Lotus 2012; Patricio Sardelli cantó himno nacional, organización impecable sin incidentes pese a multitudes.
Evento surgió por suspensión de GP en Medio Oriente, demostrando pasión argentina por máxima categoría.