La tormenta Harry devastó en enero 2026 la costa suritaliana con olas de hasta 10 metros, algo nunca visto, causando estragos en pueblos como Isa de Sicilia y Taormina.
Habitantes como Rosario y su padre Pipo relatan el terror: olas embistieron puertas, muebles bloquearon accesos y sujetaron puertas contra viento y agua. Afirman que si hubieran estado abajo, habrían muerto.
Hasta los 70 las casas estaban a 200 metros del mar, pero el turismo las acercó a 50 metros. Vecinos como Agatino rechazan mudarse y piden acción a autoridades para reconstruir mejor.
En Santa Margarita un dique submarino a 70 metros protegió la zona: estructura de 40 metros base, arrecife artificial con posidonia. Expertos urgen diques y renaturalizar ríos ante tormentas crecientes por agua mediterránea "hirviendo".