El roadshow de Franco Colapinto termina en Buenos Aires con desfile en micro descapotable, exhibición de Mercedes V8 que ensordece al público y más de medio millón de personas eufóricas.
Fans relatan gritos al piloto, gorras firmadas como la de FC43 entregada a una niña tras mostrar cartel, y el ruido del motor comparado con los híbridos actuales; público de Tucumán viaja en avión pese cancelaciones de Flybondi.
La organización demuestra capacidad para Gran Premio, postulando a Argentina para recuperar la Fórmula 1 tras años sin piloto local desde el Lole.
Entusiasmo general clama por el regreso del GP, con Colapinto manejando impresionante y dejando sordo a los presentes.