En un almuerzo solidario organizado por Chiche Gelblung con diez niños carenciados de un merendero y club en José León Suárez, los padres relataron que todos los chicos son pobres y dependen de comedores porque los salarios no alcanzan para comida adecuada, contradiciendo la estadística de la UCA que indica seis de cada diez.
Los progenitores, albañiles, metalúrgicos, vendedores ambulantes y empleadas domésticas, ganan entre 30 mil y 60 mil pesos diarios o un millón cien mil mensuales, pero dividen pastillas de fiebre para que duren más, truequean ropa usada y remedios como insulina vía grupos de WhatsApp, y hace seis años no comen asado por los precios exorbitantes de la carne, que cuesta 29 mil pesos el kilo en supermercados baratos.
No tienen agua hace dos años, levantándose a las 3 de la mañana para juntarla, pagan 22 mil pesos por garrafa que dura 15 días, PAMI no entrega medicamentos, hospitales carecen de insulina y válvulas para discapacitados, y realizan ferias de trueque de comida por ropa mientras cuidan el merendero para 150 niños y 30 jubilados que buscan trabajo.
Los padres enviaron un mensaje al presidente pidiendo que se ponga en el lugar del otro sin soberbia, reconociendo la pobreza real, abasteciendo hospitales y merenderos cortados de ayuda, y destacaron el rol del club Los Pibes de Martín Ferro en Costa Esperanza, que entrena 80-100 chicos en una plaza sin espacio físico para contenerlos y alimentarlos.
Chiche resaltó las dos Argentinas: la fiesta de Colapinto en Palermo versus el plato humilde del merendero, enfatizando que la realidad supera las estadísticas con once de cada diez pobres.