Tres mujeres nacidas en los 80 bajo política del hijo único en China lidian con presión familiar para casarse y ser buenas esposas/madres, mientras sostienen económicamente a sus familias como hijas únicas.
Una madre idealiza nueras bondadosas y trabajadoras; oficinas de matrimonios promueven ser buena esposa como mayor logro; amigas de 31 años solteras priorizan ser buenas hijas pese a presiones.
Historias muestran conflicto entre sueños personales y expectativas tradicionales en Pekín.