Monseñor Pedro Canabo, Obispo Auxiliar de Buenos Aires, preside la Santa Misa del cuarto domingo del tiempo pascual, dedicado a la figura de Jesús como el Buen Pastor resucitado, desde la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
En la introducción, se pide por las vocaciones sacerdotales y se recuerda al Papa Francisco como pastor bueno que abrió las puertas de la Iglesia. Se invita a los fieles unidos por radio, televisión y redes sociales, especialmente a enfermos, ancianos y detenidos, a celebrar la Eucaristía.
Las lecturas incluyen los Hechos de los Apóstoles sobre el discurso de Pedro en Pentecostés, el Salmo responsorial "El Señor es mi pastor, nada me falta", la primera carta de San Pedro sobre seguir el ejemplo de Cristo que padeció sin pecado, y el Evangelio de San Juan donde Jesús se presenta como la puerta de las ovejas y el buen pastor que da la vida por ellas.
En la homilía, Monseñor Canabo explica que Jesús es el buen pastor que conoce y ama a sus ovejas, las llama por nombre y sale a buscar a la perdida. Invita a los fieles a ser buenos pastores en familias, trabajos y comunidades, entrando por la puerta del servicio, amor y humildad, como el Papa Francisco que tiene "olor a oveja" y acompaña a todos.
Se prosigue con el Credo, las oraciones de los fieles por la Iglesia, vocaciones, familias y sufrientes, la preparación de los dones y el Prefacio pascual, destacando la alegría por Cristo inmolado que vive para siempre.