Franco Colapinto protagonizó una exhibición de Fórmula 1 en Buenos Aires que reunió a medio millón de personas apasionadas, con autos como la flecha plateada de Fangio y Alpine.
El evento generó emoción masiva, cobertura especial todo el día con imágenes impresionantes, sonido V8 legendario y vueltas a fondo sin incidentes mayores, solo un tobillo torcido. Colapinto se ganó su lugar en la élite pese a momentos críticos resueltos por Briatore y Alpine.
Destacaron el orden público y proyección para un Gran Premio en Argentina. Mecánicos confirmaron autos perfectos ya que los fierros no tienen sentimientos.