Los jubilados argentinos perdieron más del 20% de poder adquisitivo desde el inicio de la gestión actual, con haberes mínimos de 463.174 pesos que no alcanzan para la canasta básica de 1.200.000 a 1.800.000 pesos, según el defensor de la tercera edad Eugenio Semino.
Se eliminaron beneficios indirectos como el programa alimentario, el "compre sin IVA", préstamos subsidiados al 29% anual, viajes gratuitos a Chapalmal y embalse, y recortes en 40 medicamentos del PAMI, lo que obliga a muchos a endeudarse con tarjetas de crédito para comprar alimentos.
453.000 jubilados, la mitad monotributistas, volvieron a trabajar para sobrevivir, un número que triplicó los 175.000 de 2010, mientras el bono de 70.000 pesos congelado debería ser de 150.000 ajustado por inflación.
Los viajes estatales generaban alegría y salud mental, dinamizando economías locales en Córdoba y Buenos Aires, pero fueron cortados por la "motosierra", aumentando ventas de antidepresivos y dejando obras paradas en Chapalmal.