En Cuba, iglesias distribuyen medicamentos gratis a la gente que no puede pagarlos, en medio de momentos económicos difíciles, fomentando la incorporación de más personas a las comunidades religiosas.
Una voz anima a los afectados diciéndoles que no hace falta comprar el medicamento porque en la iglesia lo dan regalado, gracias a corazones bondadosos que colaboran sin recursos extranjeros.
Se enfatiza que se trata de familias cubanas ayudando a otras, con el pueblo cubano amando y queriendo bendecir a su propio pueblo mediante estas iniciativas solidarias.