El reactor 4 de la central nuclear soviética de Chernobyl explotó el 26 de abril de 1986 a la 1:23 de la madrugada, liberando radiactividad masiva que contaminó el área unas 900 veces más que la bomba de Hiroshima, incluyendo isótopos como el cesio-137.
La ciudad de Pripyat, a solo 4 kilómetros, se evacuó 36 horas después, convirtiéndose en una ciudad fantasma radiactiva. Los habitantes de Kiev y zonas cercanas recibieron información tardía, y el gobierno soviético ocultó la magnitud del desastre durante días, incluso durante las celebraciones del 1 de mayo.
Europa detectó la radiactividad vía Suecia, lo que alertó al mundo. Liquidadores como Sergi Mirny trabajaron en turnos para contener el fuego y descontaminar, enfrentando altos riesgos aunque muchos sufrieron síndrome de irradiación aguda. Se construyó una cubierta protectora, actualizada entre 2010 y 2016.
El desastre impulsó movimientos antinucleares globales, cerrando plantas en Italia y Alemania. Hoy, la zona de exclusión sufre daños por la guerra en Ucrania, con drones impactando la estructura.