Gemma Santos, vocera escolar en Miami, explica que las escuelas públicas tienen protocolos estrictos con entrenamientos cada 6-8 semanas junto a estudiantes, docentes y policía dedicada exclusivamente a escuelas.
Cada plantel cuenta con un policía que conoce a los alumnos y los entrena en respetar armas como peligrosas, reportarlas a adultos y vigilar redes sociales mediante un equipo cibernético que detecta amenazas creíbles o no, actuando incluso de noche en casas de padres.
Por ley, alumnos con armas o amenazas son removidos inmediatamente del colegio y educados remotamente, con responsabilidad penal para padres por no asegurar armas bajo llave; sanciones incluyen multas y prisión.
Enlazan con ola de amenazas en Argentina por redes sociales y retos virales, similar a tendencias en EE.UU.