El sospechoso Coley Allen, de 31 años originario de California, intentó asesinar al presidente Donald Trump durante una gala en el hotel Washington Hilton, donde se escucharon detonaciones y estalló el caos.
Allen viajó en tren hace tres días, se hospedó en el hotel y dejó un manifiesto de casi 100.000 palabras disculpándose con familiares, colegas y no objetivos, asumiendo que moriría; acusa a Trump de crímenes como pedófilo, violador y traidor.
Trump se tropezó al ser evacuado por el Servicio Secreto pero salió ileso; en rueda de prensa calificó al atacante como lobo solitario y admitió ralentizar la respuesta por curiosidad sobre los disparos, confundidos inicialmente con caída de vajilla.
Barack Obama rechazó la violencia en redes, recordando crisis política en EEUU y coraje de agentes; el FBI allanó el vecindario de Allen en California, entrevistando residentes para reconstruir sus movimientos.