Leonardo Chialba, analista de Delfos, explica que la demanda de pesos comienza a crecer en Argentina tras eliminar el exceso monetario heredado de gobiernos anteriores, permitiendo al gobierno comprar dólares diariamente y bajar tasas de interés.
En una economía post-shock electoral, los plazos fijos y fondos money market muestran escasa duración porque los argentinos no confían aún en la moneda, pero esto cambia con la incipiente demanda que fuerza tasas bajas sin carry trade extranjero significativo.
La inflación corre al ritmo del dólar oficial en "núcleo del núcleo", afectada por shocks como carne y nafta, pero Caputo anuncia su "certificado de defunción" en 18-20 meses; sectores como comercio (récord de motos), construcción privada y inmobiliarias reactivan por estabilización macro.
Miniería y energía prometen tracción por desregulación y geopolítica global; inversión en acciones argentinas depende de tensiones Trump-Irán, favoreciendo petróleo sobre bancos, con rotación hacia tecnológicas regionales si el conflicto cede antes de noviembre.
La macro ordenada por Milei resiste shocks, con stocks excesos limpiándose y foco en actividades colapsadas del modelo anterior como comercios no durables.