José Chatruc narra cómo conoció a Sabrina por amigos en común en un cumpleaños familiar suyo y de Darío, donde ella conoció inicialmente a otra persona, pero después iniciaron un "juego" de chateo y charlas sin avanzar hasta hace cuatro o cinco meses.
Relata su primera cita en su casa un martes, planeando comer afuera pero quedándose por privacidad, donde salió una foto filtrada acusando erróneamente a la mujer presente, generando risas retrospectivas.
Discuten "vínculos sin rótulos" modernos, etapas como "nos estamos conociendo" que implican exclusividad, renovación diaria del contrato afectivo pese a hijos de por medio, y la reticencia de él a formalizar por no acelerar, yendo "parejos" en el enamoramiento.