Multitudes desbordaron la organización en el evento gratuito de Franco Colapinto en Palermo, Buenos Aires, donde tiraron vallas y generaron avalanchas al abrir las puertas, dejando a miles que esperaron desde las 6 de la mañana atrás.
El reportero Rodrigo Porto reportó corridas, colados y falta de policía efectiva, con padres cargando niños en hombros y riesgo para menores, criticando la señalización pobre y conos insuficientes en avenidas como Figueroa Alcorta y Sarmiento.
La gente expresó furia por el descontrol, sugiriendo cobrar entradas para evitarlo, mientras efectivos pedían calma ante estampidas humanas; el predio para 80.000 personas se transformó en circuito automovilístico con tribunas pagas separadas.
Panelistas lamentaron la internalización del desorden en eventos públicos, incluso pagos, y la ausencia de seguridad adecuada pese a mapas previos en medios.