El destacamento operativo La Boca, cerca de Caminito y la Bombonera, es el primero integrado solo por mujeres bomberos voluntarios, marcando un hito. Ellas describen su rutina: relevo de guardia a las 7:20, chequeo del camión, desayuno, educación física, instrucción, salidas y descansos.
Se capacitan constantemente en psicología de emergencias para abordar víctimas en shock. En incendios, roles definidos como choferas manejando unidades pesadas o controlando presión de agua desde la bomba. Los vecinos las saludan, tocan bocina y les agradecen con facturas.
Vocación desde la infancia, orgullo familiar incluso con hijos pequeños. Enfrentan desafíos como situaciones difíciles o salidas en cumpleaños, pero valoran ayudar. El cuartel es su segunda familia.
La primera salida fue sacar un anillo a una nena en Garrahan; mejores guardias incluyeron incendios en Costanera y depósito en Don Pedro de Mendoza.