Estados Unidos e Irán mantienen el bloqueo doble del Estrecho de Hormuz desde los ataques estadounidenses del 28 de febrero que mataron al líder supremo Ali Khamenei y parte de su familia, ahora liderada por su hijo.
Donald Trump invita a los iraníes a negociar en Washington, pero el diálogo está estancado: Irán rechazó encuentros y canceló viajes de Jared Kushner y Steve Witkoff. Solo pocos buques cruzan, como el Star Voyeur y uno de productos químicos, afectando suministros globales de petróleo, petroquímicos para medicamentos y fertilizantes. Irán impone peajes y minas, mientras EE.UU. responde con ataques militares.
La fuerza naval iraní complica la situación sin mediación en Pakistán, país mediador que recibe a ambas partes por separado. El bloqueo genera aumentos en Europa de combustible, nafta, gasolina, alimentos y servicios básicos en esta vía de más de 110 kilómetros.
El ministro de Defensa alemán Boris Pistorius confirma que Alemania mantiene su promesa de participar en el desbloqueo, desplegando un dragaminas, buque de mando y apoyo logístico al Mediterráneo de forma anticipada para ganar tiempo. La marina alemana es eficaz detectando minas, reduciendo temporalmente otros compromisos en coordinación con socios.