La Copa Mundial de Slackline se disputa en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba con cuerdas de 180 metros suspendidas a 30 metros de altura cruzando el recinto, donde deportistas de alto rendimiento compiten por el tiempo más rápido en 100 metros sobre cintas de apenas 2.5 centímetros de ancho.
Gonzalo Caturelli, organizador y competidor, explicó en entrevista que el evento cuenta con medidas de seguridad como arneses y cuerdas de respaldo, y destacó la importancia de la concentración mental para superar el instinto de supervivencia en esa altura impresionante.
Atletas de Polonia y Suiza elevan el nivel, buscando récords como los 45 segundos en la cuerda más fina; el evento, usualmente en montañas o castillos en Francia y China, invita al público mañana desde las 10 hasta las 18 horas para semifinales y final.
Imágenes aéreas y en vivo muestran la acción vertiginosa sobre el estadio sede de clásicos y Selección argentina.