El Reino Unido aprobó una ley que impide de por vida a las personas nacidas en 2009 o después comprar tabaco o productos de vapeo, sin importar su edad futura.
La medida busca evitar el colapso del servicio de salud público NHS por casos de cáncer y muertes relacionadas al tabaco y vapeo, especialmente entre adolescentes que acceden fácilmente.
Periodistas Debbie y Francino desde Londres explican que el proyecto laborista reduce costos sanitarios, aunque panelistas dudan de su efectividad comparándolo con la ley seca y Brexit, prediciendo tráfico ilegal.
Se menciona reducción de publicidad como medida pasada efectiva, y el vapeo con sabores como lavanda genera rechazo.