El periodista Rami Aboujamous desde Gaza informa que el cese al fuego con Israel es solo tinta sobre papel: bombardeos, masacres y matanzas continúan diariamente, dejando más muertos según el Ministerio de Sanidad.
La ayuda humanitaria falla: solo entran 200 camiones diarios en vez de 600 prometidos, mitad privados con precios 10-20 veces más altos; más de un millón viven en tiendas o lonas en asentamientos improvisados.
Aparecen milicias anti-Hamas armadas y financiadas por Israel, como la familia Abu Shabab en Rafá, extendidas por Gaza en zonas de ocupación israelí ("zona amarilla"); atacan a Hamas, generando enfrentamientos diarios con su policía y brigadas.
La población rechaza estas milicias como colaboradoras israelíes. Israel busca guerra civil armándolas con dinero, comida y armas para desestabilizar el enclave aún gobernado por Hamas debilitado.