La marea roja, una proliferación masiva de microalgas tóxicas en el Pacífico de Costa Rica, paralizó la extracción de moluscos durante tres meses y generó pérdidas de 20.000 dólares para Carol y su familia, quienes dejaron de vender 4.000 ostras.
El ingeniero Alexander Kaune, doctorado en la Universidad de Wageningen en Holanda, desarrolló una aplicación de alerta temprana que envía mensajes diarios por WhatsApp o correo electrónico para monitorear costas como el Golfo de Nicoya e Isla Tortuga, permitiendo a pescadores y tour operadores como Juan Gabriel Peñaranda planificar sus actividades y evitar zonas afectadas.
Impactos incluyen 25.000 dólares de pérdidas para Raimundo en su granja de ostras en Isla Cedros, paralizada casi un año, y 100.000 camarones muertos en un restaurante flotante por falta de oxígeno. Pescadores como Carlos deben navegar más lejos para encontrar pulpo, langosta y ostras seguras.
La Comisión de Marea Roja carece de presupuesto específico para alertas tempranas y monitoreo mensual por zonas, dependiendo de aportes voluntarios de laboratorios y universidades. Kaune enfatiza la necesidad de proteger el mar sano para sostener actividades económicas y biodiversidad en las comunidades costeras.