Una mujer testimonial contó que padecía pie diabético grave, con dos operaciones, heridas infecciosas y uso constante de muletas o silla de ruedas para evitar amputación, pero tras entregar su vida a Dios y recibir bendición en el programa, dejó las muletas hace dos semanas y camina libre.
La testigo explicó que usaba muletas todo el día por cuatro meses debido a complicaciones diabéticas, pero mejoró día a día al asistir al programa, afirmando que Dios termina lo que comienza.