El pastor anuncia que Jesucristo vino a buscar a los peores del mundo, como él mismo que estaba enfermo y cautivo, transformándolo en testigo de su poder.
Jesús es la fuerza, la respuesta y el camino, lleno de amor, favor y misericordia, igual ayer, hoy y siempre. Su Espíritu Santo busca gente sin esperanza, trabajada por brujos, curanderos, hechiceros o mala vida, con mente de esclavo. Jesús invita a venir a él para sorprender al pobre haciéndolo rico, sacándolo del pozo y levantando su cabeza con actitud de gloria.
En el Salmo 3, el salmista clama a Jehová como escudo que levanta su cabeza ante enemigos que dicen no hay salvación en Dios. Dios responde, sustenta y quebranta dientes de perversos. El pastor insta a poner la mano en la dolencia y ora por sanidad en el nombre de Jesús, reprimiendo espíritus de enfermedad y ordenando levantarse curados.
El sermón concluye con bendiciones y invitación a la iglesia, enfatizando que para Dios nada es imposible si se cree.