La familia Macarrón denuncia que el verdadero asesino de Nora Dalmasso, estrangulada el 25 de noviembre de 2006 en su casa del country Villagolf en Río Cuarto, es el parquetista Roberto Bárzola, cuyo ADN y vello púbico aparecieron en la bata homicida y el cuerpo de la víctima. Peritos independientes concluyeron que se trató de un ataque sexual seguido de femicidio, no un suicidio ni robo, pese a la contaminación de la escena por 24 personas ajenas.
Marcelo Macarrón, esposo de Nora, y sus hijos Facundo y Valentina relatan el calvario de 20 años: imputados sin pruebas por fiscales como Javier Di Santo, quien mostró homofobia al vincular la orientación sexual de Facundo con el delito. Gastón Zárate, albañil, fue el "perejil" inicial, liberado tras protestas masivas conocidas como el "perejilazo" con 4.500 personas en la plaza de Río Cuarto.
Los Macarrón critican la negligencia judicial: ignoraron la foja 31 del expediente donde Bárzola admitió estar en la casa el día del crimen, mintió sobre no entrar, y su ADN coincide en 8 de 12 fragmentos de la bata. Marcelo presentó informe del FBI recomendando analizar a Bárzola, pero lo cajonearon. Ahora, la causa prescribe, impidiendo detener al principal sospechoso.
Facundo Macarrón perdió su juventud oculto por acusaciones infundadas, incluyendo que mató a su madre por ser gay o como autor intelectual contratando sicario. La familia exige juicio a los fiscales "cobardes y burros" por perseguir inocentes y dejar libre al asesino, mientras Marcelo vive en la misma casa sobre el parqué colocado por Bárzola.
Los fiscales como Pizarro y Rivero enfrentan jury sin autocrítica, pese a que la familia pide disculpas por el sufrimiento causado. La justicia cordobesa "despedazó" la causa, dejando impune el femicidio según los Macarrón.