El gobierno de Javier Milei cerró la sala de periodistas acreditados en Casa Rosada por primera vez en la historia argentina, expulsando a los reporteros y eliminando sus huellas dactilares para el acceso, tras un video grabado con anteojos inteligentes por un periodista de TN que mostraba pasillos vacíos.
Jonathan Viale defendió la pregunta que todos querían hacer, mientras Milei calificó a los periodistas como "basuras inmundas" y anunció denuncias penales por espionaje, comparando la situación con Cuba o Venezuela; los conductores critican la medida como antidemocrática y un rayón a la libertad de prensa.
El historiador Felipe Pigna destaca que ni la dictadura se atrevió a tanto, recordando conferencias de Videla; panelistas señalan debilidad gubernamental, violencia verbal y falta de reacción corporativa periodística ante amenazas como fotos de hijos de periodistas.
Se menciona el teorema de Arrow para cuestionar la fe de Milei en la democracia, y se alerta sobre autocensura y pérdida de calidad democrática.