El Doctor Suárez continuó con Pedro siguiendo a Jesús de lejos, advirtiendo que seguirlo distante deja en tinieblas, y exhortó a acercarse plenamente incluso renunciando a profesiones por Dios.
Estudió Salmo 42, comparando el alma sedienta de Dios como ciervo bramando por agua, recomendando beber medio litro al despertar para salud, y enfatizando sed espiritual creciente por revelación divina.
Recordó que Jesús hacía milagros y cree que creyentes deben hacerlos para contrarrestar desinformación, afirmando la Biblia como verdad infalible que libera y da vida plena.
Criticó imágenes de culto de Jesús crucificado o europeizado, promoviendo al Dios vivo que no desampara.