Sectores medios muestran empeoramiento en alimentación infantil: chicos pasan hambre sin clasificar como pobres, recortan comidas, cenas livianas y pierden cobertura médica. Datos de encuesta Universidad Católica revelan hacinamiento habitacional creciente y menos tiempo para cuentos.
Mejora en sectores pobres con contención, pero clase media empobrecida afecta comer, curarse y educarse. Cambios a colegios con menos horas o sin vacantes, impacto en desarrollo neurológico por mala nutrición.
Estadísticas urgen mirar todo espectro social, no solo pobreza extrema.