Cicero fue diagnosticado en enero 2024 con cáncer de próstata tras exámenes con PSA alto y biopsia, sintiendo dolor y debilidad, pero se afirmó en la palabra de Dios.
Pidió oración al pastor local, quien oró semanalmente; evitó cirugía por radioterapia, ignoró secuelas pronosticadas, y exámenes posteriores confirmaron curación total, componiendo canción "Nada es imposible para Dios".
El pastor confirmó la sanación al ver resultados normales, destacando fe en principios bíblicos durante el proceso.