Más de un millón de desplazados en Líbano por ataques israelíes desde marzo saturan instalaciones gubernamentales ante falta de recursos y financiación internacional.
Iniciativas privadas como el Palacio de Justicia en Sidón, adaptado por Hamed Abusager, albergan 400 personas del sur y Beirut. Ali, director de secundaria, perdió su casa y apartamento.
En Beirut, Otraspacia y redes de voluntarios como la de María Dao e Imane Asaf distribuyen ayuda con autofinanciamiento por reciclaje, cubriendo lo que no alcanza la ayuda oficial.
La solidaridad libanesa llena el vacío dejado por la ayuda limitada internacional.