En 2022, Masha, de 12 años, fue denunciada en Rusia por dibujar contra la guerra en Ucrania; su padre Alexei, crítico del ejército ruso, cumplió dos años de prisión y ahora viven exiliados en Estrasburgo.
El dibujo mostraba una madre protegiendo a su hijo de bombas rusas, mientras otros alumnos dibujaban tanques o la Z en apoyo a Putin. La directora llamó a la policía y padres apoyaron la denuncia.
Alexei publicó críticas a crímenes rusos en redes; Masha estuvo en custodia y separada de su madre. Mantienen oposición al Kremlin, comparándolo con fascismo que mata o encarcela opositores.