Hunter, perrito herido en las patas traseras que no podía moverse, fue adoptado por José junto a su perra Moana, quien lo ayudó a curarse con paciencia y amor pese al miedo inicial.
Al principio, Hunter se escondía en la puerta, comía con temor y no se dejaba tocar, pero de a poco ganó confianza, se dejó acariciar y ahora sube al sofá como Archiduque Gunther, feliz y abrazado por José.
La adopción resalta lo lindo de rescatar vidas golpeadas, mostrando videos de su progreso y la familia unida de tres.