Grecia Colmenares habita una realidad paralela en Gran Hermano. Mientras los demás participantes enfrentan peleas, estrategias y votos por la comida, ella permanece en su propio mundo llamado Greciolandia, donde canta, baila, cocina, limpia y habla en voz alta con el público.
Su hábito de hablar sola molesta a varios convivientes y asusta a otros, pero Grecia se mantiene cómoda cuidando su espacio impecable y despreocupada por las críticas. Su enemiga principal es quien menos la tolera, aunque ella ignora los conflictos y sigue en su rutina.
En Greciolandia todo fluye perfectamente para ella, ajena al caos de la casa.