El juicio de enjuiciamiento a tres fiscales por mal desempeño en el caso Nora Dalmasso, asesinado en 2006 en Río Cuarto, concluyó sin resolución definitiva pero con fuertes críticas al manejo de la investigación. Los acusados son Javier Di Santo (2006-2015, impulsó detenciones erróneas como Gastón Zarate y Facundo Macarrón bajo la pista Edipo), Daniel Miralles (2016-2017, teoría del vuelo de Marcelo Macarrón desde Punta del Este) y Luis Pizarro (2017-2019, homicidio por encargo sin pruebas).
Pruebas genéticas recientes identificaron ADN en un vello púbico y el cinturón de la bata usado en el estrangulamiento que apunta a Roberto Bárzola, el hombre que reparaba el parquet ese día, quien no irá preso por prescripción. Panelistas destacaron disparates como teorías intuitivas sin base probatoria, declaraciones inapropiadas sobre prácticas sexuales de la víctima y omisiones pese a recomendaciones del FBI.
La investigación inicial fue un desastre: escena contaminada por 17 personas, incluyendo un cura, y policía asumió suicidio. Los fiscales se enfocaron en la familia en lugar de evidencias, dejando al presunto asesino libre casi 20 años después. La provincia de Córdoba reconoce el error con este jury.
Expertos cuestionan si la justicia busca verdad con método o intuición, enfatizando la necesidad de eficacia probatoria. El caso ilustra fallos sistémicos en fiscales unipersonales bajo instrucciones superiores.