En el barrio porteño de San Telmo, la Asociación de Ayuda al Ciego organiza la entrega gratuita de 150 pares de anteojos para personas sin cobertura médica, pero la fila supera ampliamente la expectativa con cientos de personas esperando desde temprano, muchas sin número para ser atendidas.
Los reporteros entrevistan a damnificados que relatan historias desgarradoras: una mujer de 56 años sin trabajo tras cuidar a su madre con cáncer y perder a su hijo, un albañil desempleado desde febrero por falta de obras, una madre en parador social que no puede ayudar a su hijo de 8 años con las tareas por problemas de vista agravados por trombosis, y ex cooperativistas con planes sociales dados de baja en diciembre sin cobrar indemnizaciones.
Otros testimonios incluyen inmigrantes paraguayos, músicos jubilados sin ingresos estables, personas con pensiones recortadas por políticas de Milei, enfermeras desempleadas culpando al deterioro del sector salud, y vendedores independientes sin obra social. Los anteojos cuestan entre 200.000 y 500.000 pesos, inalcanzables para quienes sobreviven de changas o ayuda familiar.
En el estudio, los conductores destacan la vulnerabilidad extrema, critican la falta de prioridad y el rol paliativo del Estado ante recortes, comparándolo con problemas en farmacias donde jubilados eligen remedios por precios disparados y falta de stock en PAMI. La iniciativa cuenta con apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero la demanda revela una crisis profunda en acceso a la salud básica.